Blog dedicado a trabajos periodísticos

Entrevistas Periodísticas ---- Crónicas ---- Periodismo novelado ---- Notas de Análisis ---- Notas de Opinión ---- Relatos ---- Cuentos

domingo, 6 de mayo de 2012

Siempre a tu lado


Te pedí que le pongas azúcar. Susurraba molesta mientras revolvía la cuchara de plata, en la taza de porcelana amarilla. La miraba como si sus ojos le dieran el ingrediente secreto para que el café que estaba terminando en su lugar, tuviera que salir perfecto. Enfrente de ella una mesada de mármol gris oscuro iluminada en la noche por la única luz de la cocina, que salía de su techo, las alacenas muy bien colocadas a lo largo de esta.

Hacía dos semanas que una molesta sensación de enojo la seguía durante toda la casa, sentía que él la miraba riéndose simpáticamente de ella. Eso la enfurecía. Siempre tan orgullosa de reconocer cuanto lo amaba y a pesar de que se consideraba muy autosuficiente no lograba juntar las ganas de salir de su casa. Permanecía encerrada día y noche con sus mejores vestuarios de gala para dormir. Sus largos camisones de seda pura, colorados, rosas, blancos… y algún día habrá usado uno negro pero sólo por el motivo de tener que lavar los anteriores.

Otra vez?! … control remoto jamás en el borde del sofá, ya se te cayó siete veces Jorge! Gritaba sacándolo bruscamente con su mano, mientras que en la otra sostenía una sopa. Se sentó en aquél sagrado asiento de su marido pensando en como le haría frente sin problema cuando, éste molesto venga a decirle que se corra. A su frente un televisor de pantalla plana que habían traído de su luna de miel en Marruecos, varios otoños atrás. Quince otoños para ser precisos. Al no ver algo que le agrade en su TV, apoyó el tazón en su mesa ratona de roble claro que interrumpía su paso al frente y se reincorporó como lo haría en unos años más. Dio un paseo por la casa que de vecina tenía a un océano plagado de historias. Tomó la perilla de la puerta y entró al baño reluciente donde la esperaba su peor enemigo. Acomodó un par de cosas fingiendo que no lo miraba. Se sentó en el borde del jacuzzi, se tapó con su bata del mismo color miel que su camisón, cruzó las piernas y brazos y levantó la vista. A su costado derecho la salida, enfrente de ella la realidad. Este hombre no puede tapar el dentífrico dios mio! Se lo digo cada día… negaba la cabeza como si le hablase a una pared. Cuando tomó su reproche y lo colocó en una copa de vidrio que lo sostenía, vio unas manos familiares, subió la mirada y se vio. Ahí estaba. Su pelo rubio desgastado, sus ojos hinchados sostenidos por unas ojeras profundas que desembocaban en un rostro consumido por pastillas para dormir. Apenas resaltaban sus cristales verdes ocultos tras parpados que esquivaban la mirada del espejo. Delante de ella una repisa llena de cremas importadas. En la punta un blíster de pastillas blancas, las tomó como siempre y salió. Se dirigió a la habitación y con un vaso de agua que tomó en el camino, apoyó una de las pastillas en la mesa de luz de su marido… Cuando vuelva no quiero verla, te conozco, susurró.  
Caminando de nuevo esta vez para el balcón de la habitación que daba a la playa escuchó un sonido y al grito de Atendé Jorge, siguió su destino. Finalmente su estadía duró segundos ya que volvió apurada a atender… Siempre con tu manía de que dejen mensaje, para qué tenemos teléfono?! … Pero no logró levantar el tubo, se bloqueó y cortaron. De pronto volvió a sonar, Sí diga, respondió ella. Ema soy Lucas, ya están lo de tu marido, cuando vas a pasar por el estudio, necesitamos que firmes los papeles de las propiedades. – Ya voy a ir Lucas. Tomando el tubo con la otra mano cortó rápidamente y volvió al balcón. En su camino vio de reojo la mesa de luz de su marido. La pastilla seguí intacta y el agua copiaba su comportamiento. Jorge por Dios, quedamos muy bien que si tomabas la pastilla no te molestaba más, dijo cansada tomando un poco de agua del vaso mientras sostenía el comprimido con la otra. Apoyó el mismo en la mesa nuevamente y dejó caer sus manos sobre las piernas como cualquier jovencita decepcionada. Miró a su frente y una brisa de mar entró por la puerta de vidrio abierta de par en par, escondida detrás de unas cortinas blancas largas que bailaban como carnaval. Jorge vení!... Jorge! Dale mira está amaneciendo, te gusta eso no?, dijo sonriendo entre tanta decadencia. De pronto dio media vuelta su cuerpo y miró atrás. No había nadie. Se levanto rápidamente y ahora mirando la cama lo comprendió. Miro de nuevo la pastilla que sostenía hacia minutos y volvió a mirar adelante. Frente a ella una cama de dos plazas con un lujoso acolchado bordado negro y blanco, pero vacío. Dio un paso hacia atrás, soltó el comprimido y empezó a llorar desconsoladamente. Salió al balcón, se sentó en el borde apoyando su espalda contra la pared del mismo y disfrutó el primer amanecer sola. Se había enamorado en un momento igual y ahora tendría que aprender a vivir viéndolo sin compañía, pues su marido ya no estaría viviendo con ella y su fatal enfermedad. Ahora la miraría desde el cielo o como ella prefiere decirlo, la acompaña a su lado en cada paso. Para comprobarlo le contagió las manías que tenía todos los días, aunque ahora ya no se enoje y sepa que era ella, quien las hacia inconscientemente.


lunes, 13 de febrero de 2012

La Mitad de la Niña


No le tenía miedo a la oscuridad, ni a monstruos en placares que poco conocía. Nunca se escondió bajo una manta con linternas para leer un cuento cuando la mandaban a dormir. Desconocía el verdadero significado de juguetes. Compartía más de lo que merecía. Estaba acostumbrada a diferenciar climas pero los afrontaba todos de la misma forma. Fue ella misma quien descubrió esos temas que se charlan entre amigas. Su única compañía era un oso de felfa que un anciano le regaló en navidad, en aquel comedor público donde de vez en cuando le quitaban la manía de revisar tachos de basura.

Sus cabellos castaños se enredaban fácilmente por su largo hasta la cintura. Malena era la más pequeña, de cinco hermanos, todos los demás hombres. Eso es lo que le dijeron por ahí. Su familia se reducía a desconocidos que ella seguía, compañías de la calle casi todos hombres grandes que se compadecían y la acompañaban días hasta que una borrachera hacía olvidar que la pequeña estaba con ellos. Después a recorrer las calles y perderse en una multitud de lugares que conocía sólo por ubicación, pues con apenas siete años todavía no sabía leer.

Eran las seis de la mañana y estaba sola, cuando vio amanecer desde aquel lumbral que servía de cama y dos cartones prestados que consideraba una gran almohada. Su pequeña mochila que siempre la acompañaba estaba cubierta por una princesa cuyo vestido rosa resaltaba sobre un fondo negro ya gris por tanto polvo. La miró de reojo y no dudó en agarrarla inmediatamente. La abrió con fuerza, tratando de no quebrar más la costura del cierre que se trababa seguido. Tomó un papel cuyo reverso estaba impreso con una propaganda de autos y comenzó a dibujar con un lápiz tan consumido como su ropa. Trazaba líneas y reía a carcajadas como si fuese el momento más feliz del día. Pues lo era, sentada con las piernas cruzadas miraba la calle vacía de un pasaje por Palermo. Luego de diez minutos alzó el papel y lo puso a la altura del sol en el horizonte, allá estaba completando la mitad de la imagen que dibujó en el borde del papel. Mitad realidad, mitad sol dibujado… y ella carcajeaba como una locura incurable. Enfrente un joven bien vestido la miraba encantando quitándose la mochila de su hombro. No lo creía o sospechaba no hacerlo. Algo dentro de él le decía que capas podía cambiar la vida de la pequeña y volver a vivir la suya. Revolvió la mochila ahora de cuclillas y apurado mirando de reojo que la princesa de enfrente no huya a un nuevo castillo. De pronto encontró un papel doblado en cuatro que abrió rápidamente. Fue en ese momento donde sintió el escalofrío que esperó durante tanto tiempo. Cruzó de vereda y se sentó igual que la niña justo enfrente de ella. Aquella doncella sonrió poniendo la cabeza de costado y dulcemente extendió su mano para estrecharla con Pablo. Los ojos del joven se llenaron de lágrimas rápidamente y su mano comenzó a temblar. Ella asustada lo soltó y retrocedió un centímetro hacia atrás. Tomando sus piernas como escudo se escondió bajo el techo que había abandonado para dibujar y le preguntó por qué lloraba. Unos minutos de charla amistosa rompieron el hielo, luego Pablo tomó su mochila y le entregó un cuaderno de espirales nuevo. Los ojos de Malena estallaron de felicidad y lo abrazó como si no lo pudiese soltar más.

Caminaron el resto del día juntos hasta que se hizo de noche, horas en que Malena tendría que volver a su realidad. Algo de Pablo le daba la confianza para no soltarle su mano y observarlo desde abajo con miradas cómplices. Habían ido a comer pizza y helado, todo nuevo para la pequeña. Justo después de salir de la pizzería ubicada por la vieja calle Serrano, él le pidió como todas las calles que cruzaron que le de la mano por seguridad y fui ahí donde notó la esclava de oro que tenía Malena en su muñeca derecha. Una pulsera muy fina que se perdía en polvo. Un instante después su corazón paró por unos segundos y se dio cuenta que su papel, aquel que tomó de su mochila cuando la vio por primera vez tenía el significado que pensó. Tomándola de los hombros la subió a un taxi, ella encantada le preguntó “Vamos a buscar amigos nuevos?” .. “Sí, a los que te quieren ver hace mucho…”. Bajaron del auto justo en la puerta de una casa antigua. En la entrada una anciana vecina que hablaba sola, un saludo al aire y entraron.

De pronto la pequeña soltó la mano y se inmovilizó en medio del pasillo, sin avanzar ni retroceder. Tomó su mochila agarrándola fuertemente con sus brazos y le preguntó que harían. En ese momento tres jóvenes salieron por la puerta del fondo desesperadamente y empezaron a correr hacia la niña. El brazo de Pablo los frenó bruscamente y les pidió que vayan despacio. Fue entonces donde comenzaron a vaciar sus bolsillos con dibujos del estilo que Malena hacia y sentándose en el piso junto a ella, en la mitad del pasillo la observaron por largos minutos. Se emocionaron y lloraron abrasándola sin consuelo. Fue entonces donde la niña tomó todos los dibujos y los unió con los suyos. Entendió que los que llevaba en su mochila completaban  aquellos que antes de perderse un año nuevo había dejado tirados por su vieja casa. Ahora estaban completos igual que una familia, la cual vivió por cuatro años rota, hasta que un vecino les comentó de aquella niña que reía sola por las calles del barrio. 

viernes, 6 de enero de 2012

Un Pequeño Mundo de Fantasía


Mientras jugaba con sus muñecas de porcelana, sentada sobre su alfombra roja importada de algún viaje exótico, desconocía como terminaría la historia. Se escapaba de la realidad imaginando mundos románticos entre juguetes que muchas veces dejaba de lado por creerse grande. En esos momentos que se probaba tacones que ya su madre asumía desaparecidos. Ahora dormían en el placar de roble claro que adornaba su tan prolija alcoba. Con sólo seis años podía diferenciar la actual atmosfera en la que vivía a diario. Su gran casona eran ocho habitaciones llenas de recuerdos y porta retratos que saltaban de un momento feliz a otro, de gente que estuvo cerca y otras que se fueron alejando cuando su anfitriona empezó a crecer, al igual que los momentos difíciles.
Dejando por un instante la casa de muñecas que miraba desde hacia unos segundos con tanta melancolía, retrocedió medio centímetro hacia atrás, colocando sus manos detrás de la espalda y corriendo su cuerpo sentado, mientras tanteaba el control remoto. Ahora su atención era completamente ganada por el televisor plano que tenía arriba de aquel escritorio blanco. Su foto en la pantalla y un titular conmovedor que no sabía leer todavía, hacían reír a la niña. Abajo una cuenta bancaria para depósitos de una esperanza que sus padres tenían desde hace meses. Aquella sonrisa era el milagro que los hacía vivir cada día.
De pronto unas nauseas quitan la expresión de su cara y la hacen correr al baño cercano, al mismo tiempo que la corrida de su madre se siente por los pisos llenos de bloques de juguetes. Tomándola de la espalda llenaba el aire de frases dulces que harían olvidar cualquier daño. Un beso, un abraso y de nuevo a jugar, que esto también pasará.
Un vestido rojo de encaje delicado en sus bordes, combinaba con sus zapatitos de charol de mismo color que una navidad Papá Noel le trajo para sorprenderla. Ahora sentadas ambas en la pequeña mesita de té se transportaban a su mundo privado de responsabilidades y remedios. Chistes y más historias graciosas contaba la adulta hada que estaba con ella. Todo lo que necesitaba para evitar los malhumores habituales que el sueño obligado le daba a la niña. Preparadas y huecas en su interior, la hada colocaba sus pastillas al lado des panecillos con miel, mientras que hacía lo mismo con las reales para la princesita. Un sorbo de las tazas de porcelana azul, una pastilla cada una y un trozo de panecillos. Risas cómplices y volvía a comenzar el juego.  Y el secreto quedaban ahí, todo era un juego entre las grandes amigas.
“Nunca seré igual que cualquier niña mamá, yo tengo ese que se yo que me hace tan especial” … y la respuesta de la hada siempre coincidía en la misma frase: “Nunca serás igual por que sos únicamente hermosa”.
Meses después las tardes encarceladas dentro de la casona fueron calladas materialmente por telas que ocultaban la sonrisa. Pero que no lograban quitársela de los ojos a la princesita. La hada intentando imitarla tomó la misma actitud y se calló para hablar con sus ojos verdes que después heredó la pequeña.
Finalmente ambas decidieron emprender la última aventura. Prepararon los materiales para el nuevo juego. La hada se sentó en una pequeña silla, atrás de ella la princesita se paró en pequeñas puntitas de pies con sus zapatillas blancas, sus jeans azules de botamanga poco notable y su musculosa rosa. En su cabeza un diminuto pañuelo que se quitó para atar en la cabeza de su madre que ahora carecía de pelo como ella, pero por propia voluntad. Ambas descubrieron que el amor, hace evitar la explicación de una operación que retrasó el final feliz y aceleró los efectos de un cáncer infantil. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

LA ÚLTIMA LÁGRIMA


Sus ojos se abrieron poco a poco, mientras escapaba del reflejo del sol que resbalaba por su reloj y rebotaba en su cara tostada por un largo bronceado. Una cama de dos plazas cubierta por un acolchado de plumas blanco se reposaba desordenado sobre ella, quien horas antes había tenido una lucha por quitárselo dormida. Juntando pétalos imaginarios sobre las sabanas, tanteaba el celular negro que dejó de ser táctil tras varias caídas. Su cara dormida decía más que mil palabras, y sus ojos hinchados describían una tristeza imborrable. Sentándose en el borde de la cama y con un leve movimiento de pies, se calzó unas viejas pantuflas rojas que siempre usaba. Comenzó a caminar por su habitación en círculos, como si no encontrase la esquina indicada. De repente su mano derecha comenzó a temblar, su celular vibraba como un grito de desesperación. Mirando la pantalla descubrió que la razón por la que lloró tantas horas, ahora la llamaba. Ya no entendía por qué lo hacía, pero otra vez cortó sin atender, que deje mensaje si tanto importa… pensó por un instante. Tiró su teléfono a la cama y corrió a esconderse en el baño, como si nadie pudiese verla. Cerrando la puerta de roble oscuro, tomando la manija de bronce empujó la misma con sus manos haciendo fuerza mientras golpeaba a su nuevo enemigo de madera. Sus ojos otra vez cristalinos se vieron en el gran espejo que ocupaba la mayor parte de la pared. Podía esconderse de todo, menos de ella misma. Tomó su corrector y comenzó a ocultar bolsas que tanto odiaba. Intentaba sonreír pero nada le causaba gracia. Después de una larga lucha su cara se pareció de nuevo a su antiguo rostro. Cada prenda que juntaba del piso tenía su olor impregnado, como un castigo por cada segundo que le dio de su vida. Afuera, la tarde de un sábado hacia vivir a cualquier ser humano que caminaba por la calle. Ella en cambio prefería sentarse en el balcón antiguo que tantas veces sirvió para pensar las jugadas de su vida.
Después de ordenar, desayunar por obligación y leer noticias que poca atención le prestó en un diario viejo, se sentó derecha en su reposera mirando a la playa que tenía como paisaje.  De pronto se acordó de un detalle. Estaría sola por mucho tiempo.
Ahora era diferente, el guardarropa ocultaba más que simples trajes de Dior, más que perfumes de viajes al exterior.
En el piso de parqué, tirada como si fuese un volante que te dan en la calle, estaba aquella tarjeta que odiaría el resto de su vida, pero que recordaría como si fuese esa posibilidad de haber sido feliz.  En la otra punta estaba ella. Mirándola como si pudiese tener el valor de levantarla con sus ojos y hacerla desaparecer. Respiró hondo, se levantó y arrastrando los pies como si los tuviese pegados al piso se deslizó. La tomó de un extremo y sin leerla la llevó consigo unos metros hasta el ropero. Se sentó en el piso, cruzando las piernas y miró fijamente una gran caja que tenía enfrente suyo. Con las manos temblorosas como muertas de frío, desató el gran moño que la envolvía como una joya. Quitó papel por papel que lo cubría y lo vio finalmente. Guardado hacía una semana para la gran ocasión la enfrentaba como un puñal en el pecho.  Fue en ese momento donde una leve sonrisa broto forzadamente.  Era su salvación. Comenzó a reír sin contener nada. No entendía que pasaba, pero las carcajadas superaron las lágrimas que caían desde hacía un rato. Se reincorporó, volvió a su cama, tomó su bolso, sus llaves y decidió seguir viviendo. Pero antes de irse, se acercó a la caja y rompió la tarjeta de casamiento que ahora descansa en pedazos sobre aquel vestido de novia que sólo uso para esperar en un altar donde el novio nunca llegó. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

SIN CONCIENCIA


Vivía en una casona antigua, ligeramente reciclada al gusto del mejor diseñador. Los grandes sillones blancos se reflejaban en los adornos de vidrio, que minuciosamente estaban a un lado de los portarretratos familiares. Esa sucesión de fotos que saltaban de un momento feliz a otro. El sol entraba suavemente por entre las cortinas opacas del living y el sonido del aire perfecto descansaba por sobre el ambiente. En las paredes, los cuadros más costosos que el dinero pueda comprar. Creía tenerlo todo: su exitosa carrera como arquitecta, la casa de sus sueños y  los planes para un próximo bebé. Una tarde de diciembre todo cambió.

Se cansó de llorar por ese rouge que descansaba en una camisa húmeda por el sudor, que esperaba ser lavada en minutos. Apoyada contra la pared de azulejos blancos relucientes, cada lágrima que corría por sus pómulos aumentaba la velocidad de su pulso. Sus manos temblaban escondidas en su espalda. Su mirada perdida reflejaba  desesperación. No entendía el motivo, no quería asumirlo. Lo sospechaba hacia dos meses pero la idea de su matrimonio perfecto le hacia creer que era sólo su imaginación. Se secaba rápidamente las lágrimas mientras pensaba su siguiente jugada. Tenía que ser más inteligente que aquella mancha. Tomando su celular marcó el número de su mejor amiga .

Una conversación de 32 minutos tranquilizó a Victoria por un rato. Pero nada logró quitarle el nudo de la garganta que esperaba a gritos desatarse. Conversarlo con él sería una locura, le explicaba interiormente el orgullo que siempre vivió con ella. Tenía tres horas para lograr saber su siguiente jugada, antes de que su marido llegase de la conferencia que dio anoche en Los Ángeles.

Perdiendo aquella sensación que la mantenía contra la pared, tiró su celular sobre la mesada de la cocina y corriendo hacia el dormitorio abrió de un portazo la recámara, donde cada noche compartía su vida con aquel hombre, que hoy decidía hacerlo también con otra. Apurada, intentada encontrar otra pista que la llevase a la extraña. Abrió cada maleta, quitó toda la ropa del placar. La tiró desesperadamente sobre el somier cubierto con el acolchado de plumas que compraron en su luna de miel. El ruido de perchas chocando entre sí, el abrir de puertas, y la lluvia de zapatos importados creaban la armonía más extraña que había vivido… De pronto su corazón dejó de latir… Un frío cubrió su pecho, y la foto que sostenía desde hacia dos segundos en sus manos se desplomó hacia la alfombra gris. Dio un paso atrás y tapándose la boca con las manos, gritó fuertemente mientras seguía mirando hacia el suelo. Su enemigo estaba allí. No podía competir con él, no tenía las fuerzas para enfrentarlo.

Quedaba una hora. En la cuenta regresiva de un futuro indeciso sus ideas comenzaron a tener sentido. Tomando una valija roja que no usaba desde aquel viaje a Marruecos, comenzó a apilar sus trajes y prendas favoritas. Lo necesario para huir rápidamente sin dejar rastros. Mil caminos se abrían a la posibilidad de un destino que sólo ella decidiría. No podía soportar la idea de competir de nuevo. Esta vez era la titular de aquella pelea entre las mismas mujeres.

Al instante en que termina de cerrar el cierre negro y así empujar la valija al suelo, la puerta de madera de roble de la entrada se entorna, dejándolo pasar finalmente del viaje. Estaba allí. En la otra punta de la casa entrando mientras ella estaba perpleja en la habitación intentando que no la viera. “Amor!... se que estas jaja, vi tu sombra corriendo al vestidor… no me vas a saludar?” .


Jamás pensó tener el valor de hacerlo. La tomó de un extremo con el mayor coraje posible y enfrentó a su rival. A paso lento y con los ojos llenos de lágrimas, llegó al living ubicándosela de frente a él. La cara de éste se transformó y gritando “Victoria te puedo explicar” dio un paso atrás como señal de pánico. Al mismo tiempo, el celular del recién llegado comenzó a sonar, el número de su enemiga allí figuraba. Ahora tendría que elegir si la llamada o la persona a su frente valdrían la pena. Finalmente tomó la decisión de atender a su ex esposa, su amante. Al instante en que lo hizo, Victoria levantó el revolver que llevaba en su mano y dirigiéndose desde su extremo al centro de la empuñadura, se colocó el cañón en su cien. El celular de él cayó al piso inmediatamente, la empujó hacia la pared y intentó quitarle el arma tirándola a ella al suelo.

En el hall exterior de entrada a la casa, la mucama llegaba. Caminar rápido era su rutina diaria por miedo a las llegadas tardes. Pero fue ese instante que el grito de dolor de adentro de la casa la frenó con la llave en la cerradura, con el miedo a girarla para abrir. Miró de frente la puerta de roble cerrada y a través de ella escuchó el disparo vencedor. A continuación el grito de dolor de una mujer herida. Entró corriendo al living, arrojando las bolsas de supermercado que llevaba en la mano y la vio allí mismo. Estaba tiesa, inmóvil.

“Esta vez gané yo, lástima que no te pudiste despedir…” Susurró Victoria a través del teléfono que tenía en su mano, mientras miraba el cadáver de su marido en el piso de mármol .

sábado, 16 de julio de 2011

Belleza Artificial

¿Cómo explicarle a una niña pequeña que mientras pasen los años será juzgada por su aspecto físico? Es la realidad que hoy vive una sociedad, que está obligada a someter a la mujer a medidas perfectas en su cuerpo, con los traumas y problemas que acompañan a esto.  Pero ¿quién sabe lo que es bello o no?

Un juicio de valor, sobre lo estético o antiestético, afecta a una belleza femenina que fue cambiando a través de los años. Por ejemplo, en la antigüedad la mujer obesa era considerada rica y exitosa. Hoy, los países desarrollados (Argentina, Estados Unidos, Alemania, Canadá, entre otros) lo consideran que es una epidemia sin fin.

El cuerpo de una mujer es sumamente comercial. Una joven fuera de las medidas perfectas (90-60-90) no vende. Un cuerpo delgado, esbelto y ágil. Eso es lo que tiene éxito. Todo esto deriva a miles de jóvenes y adultas a internarse en gimnasios, hacer deportes, dietas absurdas o simplemente recaer en angustias y depresiones, por no lograr este objetivo.

La mujer comienza su vida con una niñez forzada a constantes influencias. Un punto de comienzo son las famosas muñecas “Barbie”. Creadas por Ruth Handler en 1959, bajo los términos de la empresa Mattel. Una pequeña que juega diariamente con ellas apenas entiende que es un arma de expectativas sobre el cuerpo femenino, detrás de un pequeño plástico. Si esta figura fuese tomada como ejemplo humano, tendría una estatura de 1.68m y un peso de 49.5kg, contando con medidas como 100cm de busto, 46cm de cintura y 84cm de caderas. Impactante a simple vista, pero ¿cómo negarle jugar con ellas, siendo el furor de ventas mundiales? Es allí donde comienza la gran disputa por los medios de comunicación, que influyen en el camino de las muñecas a las pequeñas manos. Hay que tener en cuenta que hasta 2003, Mattel reportó una venta record histórica desde su nacimiento hasta el momento de más de medio billón de muñecas  alrededor del mundo. Y si nos basamos en que las niñas norteamericanas solamente ya son parte de una estadística que conlleva a que el 90% de ellas, entre 3 y 11 años, tiene promedio 10 Barbies, qué nos queda por pensar para el resto del mundo.

Manteniéndonos en la misma etapa, encontramos eventos internaciones que dejan anonadado a cualquier ser humano. Un conjunto de pequeñas “muñecas” de carne y hueso, combinadas con uñas postizas, un bronceado artificial, sonrisas ensayadas y una que otra funda en los dientes blancos y relucientes. Agregando zapatos costosos de tacones altos con relucientes vestidos, terminan por conformar a las participantes de concursos de belleza infantiles que son muy populares internacionalmente. Teniendo su origen en Estados Unidos, son transmitidos internacionalmente por los canales de TV y llegan a los hogares para influir en nuevas áreas del mundo. Estos certámenes de belleza infantil se han convertido en un furor de masas y sobre todo, un gran negocio que manejan grandes compañías y sponsor. Se calcula que mueven alrededor de 5.000 millones de dólares por año, gracias a estas pequeñas de entre cinco y doce años. Transmitidos en “realitis” titulados “Little Miss Perfect”, por canales estadounidenses como We TV, se observa las peleas y competiciones entre las mismas madres, quienes son ellas las que llevan el verdadero espíritu de competición, por sobre sus hijas. Finalmente es importante aclarar que la participación en ellos no es gratuita, solamente la inscripción tiene un costo de 800 a 1000 dólares, a lo que se le suma el desplazamiento, hoteles y viáticos de toda la familia.

Si hablamos de vestimentas, las niñas de la actualidad se ven forzadas a vestirse como adultas. Las grandes marcas de ropa, tanto nacionales como internacionales (ejemplo, MISS GRANT y PEPE JEANS, entre otras) brindan sus publicidades y ventas en el mundo con niñas que visten ropas sumamente cortas (entre polleras y short), escotes pronunciados pese a su poco desarrollo físico, además de ser expuestos estos materiales en desfiles que se llevan a cabo con grandes producciones y modelos de pequeña edad, sumamente flacas y bastante maquilladas. Es allí donde resaltamos que las fábricas se encargan de diseñarla y crearla, pero la distribución y exhibición viene de parte de los medios de comunicación, que vuelven a resaltar un estereotipo femenino perfecto desde corta edad. De esta forma van impulsando la necesidad de ser como estas jovencitas las cuales pasan por muchos traumas y enfermedades por ser parte de este producto. En relación con este tema en Inglaterra, designado por el Departamento de Educación, Reg Bailey (director ejecutivo varón de la Mother’s Union) presentó el pasado 5 de junio en su país, un informe titulado Letting Children Be Children: the Report of an Independent Review of the Commercialization and Sexualization of Childhood (Dejar a los niños ser niños: Informe de un Estudio Independiente de la Comercialización y Sexualización de la Infancia). Fue a partir de esta presentación donde se obtuvo una mínima modificación pero poco probable de aplicarla, en los fabricantes de ropa juvenil.

Llegada la adolescencia, la pretensión de un cuerpo perfecto en las jóvenes mujeres, aumenta considerablemente. Existen situaciones límites donde los padres apoyan a sus hijas a someterse a intervenciones quirúrgicas, muchas veces en calidad de premio. La sociedad del siglo XXI exige nuevamente cuerpos perfectos y una belleza sumamente alta, en comparación a décadas de los 70 y 80 donde estas intervenciones eran hechas sólo por artistas y millonarios. Actualmente los medios de comunicación envían mensajes mediáticos, por medio de programas televisivos donde explican que sin tener un cuerpo perfecto y operado no se puede obtener el éxito necesario como profesional y personal. Y en relación a esta área impresiona la cantidad de programas televisivos que muestran intervenciones quirúrgicas en niñas adolescentes como si fuese una moda y necesidad. Por su puesto no pueden faltar las incontables veces que las jóvenes ingresan a los quirófanos bajo el regalo de sus padres por sus 15 años, graduaciones o simples festejos alegóricos. Entre los años 2002 y 2003 este tipo de situaciones fueron furor mundial, donde se triplicó su cantidad alcanzando un total de 11.326 intervenciones mundiales y .sólo el 2007 se realizaron 87.600 intervenciones en jóvenes de entre 13 y 19 años, según la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos.

“La imagen lo es todo…” La televisión ayuda a formar un estereotipo para llevar a un cuerpo exactamente de modelo. Esto lo realiza mediante personajes famosos que llevan ciertas características. A través de un canon de belleza en pasarelas millones de jóvenes llegan a casos de anorexia y/o bulimia para imitar esta perfección, que lo imponen también como una aprobación social. De esta forma se crea una verdadera cultura de aspectismo, dejando otra vez planteado la situación de no alcanzar oportunidades sociales y económicas.
En una encuesta realizada por profesionales sanitarios del Centro de Salud Ciudad Jardín de Almería, presentado en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), con una base de 120 chicas se manifestó que el 97% realiza dietas para bajar de peso en algún momento de su vida y el 76% no desayuna durante el día. Datos preocupantes que llevan a problemas alimenticios por la base de la idea de su imagen perfecta.

En cine, fotografía y reportajes se contribuye a determinar estados de opinión y evaluación corporal. Pero además, se crea un mundo de palabras e imágenes que conforman un mercado descubierto por los comerciales y productores de más de mil recursos de adelgazamiento.

A medida que van pasando los años los estilos de belleza fueron cambiando. Por ejemplo en la década de los ’50, uno de los modelos a seguir era Marilin Monroe, con caderas anchas y cintura ceñida, como así también Grace Kelly, la delgadez extrema. Más tarde en los años ’60 llego el fenómeno Twiggy, una chica inglesa esquelética, que se introdujo en la moda de América y Europa. Finalmente publicaciones como “VOGUE”, trasladaron sus ideales de mujeres delgadas al mundo occidente, que causó una eficacia de los medios de comunicación y campañas publicitarias.


La psicóloga Sandra Encinas Inturias afirma: “Se ha demostrado que muchas jóvenes desarrollan baja autoestima debido a obsesiones en su apariencia; por ende, fracasan más tarde a la hora de alcanzar su potencial en la vida”, agregó: “a veces se quiere culpabilizar a las madres por el comportamiento de sus hijas, pero ellas también sin darse cuenta están atravesadas por ese modelo de belleza dominante, lo que ocurre hoy en día, es que las madres rejuvenecen, y las niñas se vuelven adolescentes”.

Para concluir hacemos hincapié en un estudio realizado por la Fundación DOVE Para la Autoestima, donde se pudo obtener cifras en relación a una encuesta realizada a mujeres tanto argentinas como internacionales, para descifrar como se sienten con su cuerpo y los estereotipos aplicados por sociedades y alimentados día a día por medios de comunicación.

Con respecto a la imagen corporal se determinó que las madres con sus conductas diarias comienzan a influir en la imagen corporal de sus hijas, durante los primeros años de su vida y que esto continúa siendo una influencia profunda durante la adolescencia. Más tarde en el ámbito de desordenes alimenticios la incidencia mas grave ocurre en mujeres adolescentes y en la primera etapa de la mujer adulta, volviendo a resaltar la relación madre-hija.

Las mujeres de hoy en día cuando se sienten mal por su apariencia, a nivel global, producen en si mismas una desconexión o retraimiento para con su físico, permaneciendo en sus casas, durmiendo constantemente o viendo televisión. Todo esto es producido diariamente en el mundo por los prejuicios de un físico o cuerpo perfecto femenino.

Pero es importante dejar en claro el fuerte deseo que manifestaron, aquellas mujeres que participaron, el cual se basa encomprometer activamente a las mujeres jóvenes respecto a tener una imagen realista y saludable del cuerpo”, como así también declararon “existe una gran necesidad de comenzar a hablar a las jóvenes a más temprana edad en sus vidas respecto a lo que la belleza real es”.

En conclusión,

“… La mujer bella viene en diferentes colores, tamaños y formas…”


miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Cuál es el destino?


Mientras sus pies se undían en las blancas arenas de un horizonte, que sonaba al compas de olas furiosas, su mente no dejaba de pensar por qué tubo que llegar tan lejos. Por qué se escapó de todos y se alejó en aquella costa. Era una noche de verano donde su único reflejo era su luna. Atrás, un poco lejos ya, descansaban en el horizonte las luces de una casona en la playa. 

Empezó a caminar despacio alejandosé con curiosidad. Su mente comenzó a trabajar y sus pies a trotar. Sus latidos aumentaron y el viento ya rosando su cara, probocaba un moviento de ensueño en su largo cabello oscuro y enrrulado.
Sin motivo alguno el nudo en la garganta le tomó la poca voz que llevaba encima. Al mismo tiempo que empezó a correr desesperadamente. Sus lagrimas caían de sus ojos como manantiales sin rumbo. Sabía que sólo ella tenía el poder de detenerse y frenar todo... pero no quería. Sentía que era obligación soltar todo aquel sufrimiento que sintió durante tantos meses. 

Atrás, en aquella casona la gente parecía feliz, sonreía, bailaba y comía... Mientras tanto ella huía de un destino que no le correspondía y del cual todavia tenía la posibilidad de evitar. 

Sus zapatos de tacos soltaron su mano, cayendo como rocas en el camino. El aire de mar llenaba sus pulmones y sus ojos celestes llenos de lágrimas iluminaban el largo camino. Una sonrisa le brotaba en su cara despues de mucho tiempo. Seguía corriendo desaforadamente como queríendose librar de un motivo.

El celular que sostenía con la otra mano comenzó a vibrar. Se detuvo bruscamente, lo miró y no dudó en tirarlo al mar... En él, la llamada perdida de un hombre sería la ultima melodía que escuchase esa noche. 

Sus ojos ya rojos y su enorme sonrisa, provocaron la carcajada más hermosa de su vida. Comenzó a caminar tranquila, se quitó el velo que arrastraba y así, sólo un vestido blanco acompañó esa noche, a una novia fugitiva en busca de su verdadero destino. 

miércoles, 6 de abril de 2011

ADIOS A UN ÁNGEL


La conductora y ex modelo Patricia Miccio falleció hoy por la madrugada. Teniendo 56  años y luchando contra una enfermedad terminal desde hacía mas de 10, Patricia fue definida como  “luchadora impresionante” y “faro de otras mujeres con la misma enfermedad” por su gran amiga Stella Maris “Teté” Coustarot.
Sus restos fueron velados a partir de las 16.30hs en el cementerio privado Jardín de Paz, en el partido bonaerence de Pilar. De los presentes asistieron reconocidas figuras como Susana Gimenez,  “El corcho” Rodriguez con su mujer, Mirta Legran, Daniel Adad, Gonzales Oro, Gustabo Yankelevich,  entre muchos más del ambiente artístico. Todos y cada uno de ellos presenciaron el último adios a Patricia.
La conductora durante estos años había dado entrevistas contando su situación y dando fuerza a mujeres que sufrían igual que ella. El año pasado había tenido un episodio médico donde resurgió su antigüo cáncer de mamas, que habia sido curado años antes y había vuelto tras una “recaidita” como dijo en su momento ella. Fue así como en medio de vacaciones, descansos familiares y proyectos laborales, retomó las sesiones de quimioterapia, con la esperanza de seguir viviendo hasta el último día. Con una sonrisa de carcaza, escondia el dolor y sufrimiento que pasaba a diario, demostrandole al mundo que una vez más lo intentaría vencer.
Este fue el paso a escribir su propio libro “Actitud y aceptación para enfrentar la enfermedad” , donde cuenta sus testimonios en primera persona.
“La manera en que se enfrenta el cáncer es determinante”, declaraba la ex modelo “Yo jamás voy a bajar los brazos, soy una voluntariosa de la vida. Y  le voy a volver a ganar a esta enfermedad. A mí me gusta demasiado la vida, la muerte no me gusta. No le tengo miedo, pero no es lo mío”, sostuvo diariamente. “Asumir la enfermedad -asumirme como paciente oncológica- y verla -verme en cada momento del tratamiento- me ha servido para escribir, para decirles a todos los que habrán de leer estas páginas que la vida y la muerte, la enfermedad y la curación no siempre obedecen a una lógica irreversible, que así como ese temible mal habita en alguna parte herida del cuerpo también, en otras partes del mismo cuerpo y del ser todo, late en plenitud el deseo de salvación y la posibilidad cierta de curarse”.
Hace unos meses, fue publicada una foto donde la conductora se paseaba con un pañuelo en la cabeza, imagen que causo gran pavor y que le dio la posibilidad a Patricia, de mostrarle al mundo que a pesar de no tener cabello por el tratamiento, su sonrisa seguía brillando más que nunca.

El mundo artítico hoy la recuerda. Amigas y colegas como Anamá Ferreira declararon en Twitter: ” Dolor mucho dolor por Pato, cuanta lucha que pena te vamos a extrañar” ,  Valeria Mazza también comunicó: “Que tristeza que Patricia ya no esté entre nosotros. Era una mujer linda, elegante, de gran corazón, alegre y madraza. Junto a dios descansa”. Por otro lado en la red social, Jorge Ibañez (diseñador) dejó sus pesames: “Que tristeza … Murió Patricia Miccio … Toda la paz para ella y su familia” y Luciana Salazar emosionada escribió: “Se fue una gran luchadora!! Patricia Miccio”.

jueves, 13 de enero de 2011

LA RUTA DEL NARCOTRAFICO



Un narcotraficante se destaca por ser un hombre relativamente joven, en muchos casos con poca educación formal y proveniente de esferas no muy privilegias. Rozan en edades de entre 18 y 50 años, siendo generalmente hombres. Muchos de ellos tienen poca o nada de educación escolar. Finalmente lo que los convierte en lo que son, creadores de una industria ilegal que mata a ciento de millones de personas al año, proviene de las aspiraciones económicas que tienen, las cuales son más altas que la misma legalidad.

La droga puede ser escondida en valijas de supuesta porcelana, en tapizados de muebles, a veces oculta en depósitos de plomo o en el sistema hidráulico de los frenos de un camión. Muchas veces usan la droga para fabricar las plantillas que irán dentro de las zapatillas deportivas, o rellenan frutas exóticas. Pueden incluirlas en molinos de viento o juguetes, en colchones inflables o simplemente mezclada con cacao. Así se maneja la mayor industria ilegal del mundo: el narcotráfico. Se calcula que recaudan 470 mil millones de euros por año, los narcotraficantes (vendedores) mas poderosos del mundo, mientras que el agricultor que la produce obtiene menos del 1% de las ventas.

Y al hablar de los trasportes, aparece en escena la participación de las protagonistas: “las mulas”. Éstas se caracterizan por ser personas de bajos recursos, generalmente mujeres, siempre individuos sin antecedentes que no sean llamativos para la seguridad del lugar. Atraídas por las falsas promesas de los dirigentes narcotraficantes, usan su cuerpo para trasportar de un sitio a otro gran cantidad de pequeñas capsulas con cocaína u otras sustancias compuestas por droga. Suelen tragárselas para llevarlas en el interior del organismo y no ser detectadas por la seguridad de aeropuertos o estaciones de ómnibus.

Generalmente trabajan en viajes de entre 12 a 15 horas de vuelo en aviones, causa por la cual los jefes narcos obligan a las mulas a consumir medicamentos que retardan los movimientos digestivos del estómago y que actúan como tranquilizantes. Así mismo le brindan bolsas para escupir la comida y poder evitar la mirada de las azafatas, que en muchas ocasiones son las que denuncian cuando los pasajeros no comen, para evitar estos tráficos de droga.

Pero el problema surge en el momento en que se carga el cuerpo con la cantidad de droga a trasportar. Un ser humano puede soportar hasta un kilo y medio de contenido de este tipo, luego rebalsa y peligra su vida. Así también el organismo soporta en su interior la materia por un plazo de uno a dos días máximo, luego el peligro de muerte aumenta drásticamente ya que los jugos gástricos del estómago comienzan a funcionar normalmente, ocasionando la ruptura de las cápsulas que trasportan la sustancia ilegal.

Más adelante, una vez ingresada la droga se ramifica la cantidad de formas de hacerla llegar a sus consumidores. Entre ellas podemos encontrar empresas que están inscripta con cierta actividad, como ha sucedido con una compañía colombiana llamada "Mudanza y Acarreo Express", que trabajaba con vehículos de trasporte pero que en vez de mudanzas sólo trasportaba cocaína a sus clientes. Así mismo encontramos los llamativos infiltrados en grupos escolares de adolescentes y niños, que llevan la venta de la droga a las puertas o cercanías de los colegios. Y si hablamos de niños, encontramos también aquellos que son obligados por sus padres a ser los vendedores y quedar como la cara de aquella mini compañía autónoma y particular. Con éste caso se relaciona la venta por parte de mujeres generalmente embarazadas que venden desde su casa en villas de emergencia o barrios carenciados. Sumamos a esto los presos que manejan la venta desde el interior de las cárceles del mundo y los encargados de locales que manejan con sus clientes habituales, también la venta de estas sustancias en lugares que van desde carnicerías hasta Pub.

Pero finalmente el más destacado de ellos es la venta por Internet. Ya que hoy en día los narcotraficantes se mueven a tal magnitud, que trabajan con envío a domicilio desde cualquier parte del mundo, tan solo presentando los datos de tarjetas de crédito que deducen los gastos sin quedar rastros algunos.

Estas organizaciones son tan poderosas que corrompen a funcionarios y jueces, tienen sus propios grupos para militares, desestabilizan a gobiernos enteros e, incluso, se alían con movimientos guerrilleros para mantener su actividad y evitar la entrada de los gobiernos en los territorios bajo su control. El mundo entero, es su mejor ejemplo.

Foto: morgue de la ciudad de Bogotá, Colombia. Victimas del Narcotráfico.

viernes, 7 de enero de 2011

Destino Inesperado

Cuando el sol decidió asomarse, él pudo levantarse. Hacia varios días que le costaba hasta el punto de retrazar más de cinco minutos el reloj de plata, que cada mañana sonaba delicadamente fuerte al lado de su cama. Quitándose de encima aquel acolchado de plumas y deslizando sus fríos pies por aquella alfombra bordo, comenzó a caminar hacia su ventana. El reflejo de un nuevo día traspasaba con furia sus cortinas de seda blanca que opacaban la vista de un mundo. Al lado de ella, un sillón de cuero negro donde descansaban plácidamente unos jeans usados varias veces. Apurado los tomó y bebiendo un café, salió rápidamente a la calle. Caminaba de prisa como si no llegará a su destino. Aunque todavía se preguntaba por qué lo hacía. Qué era lo que impedía disfrutar de cada paso que daba como si fuese el último y pararse en cada vidriera para detallar cada color que se reflejaba en los vidrios recién limpiados por sus dueños.

Un hombro quedó atrasado en la marcha apurada, cuando una mujer lo empujó sin tomarse el instante de darse cuenta de su acto y decidir seguir pensando por unos minutos más, como hacer feliz a su hijo enfermo.

Su celular no dejaba de sonar. Un solicitante agendado desde toda la vida pedía al ritmo de una melodía lenta que le prestara un minuto de su tiempo. Él seguía pensando que ya no tenía sentido frenar.

Su pulso empezó a aumentar, sus manos a traspirar y sus ojos verdes cristalizados por una angustia que un día llegó para quedarse. Caminó ahora más despacio por una calle estrecha hasta llegar a una gran entrada de un edificio que resaltaba en la cuadra. A paso lento intentó entrar sin ser percibido, o de la forma más mínima. Su intención no era guardar en su memoria aquella tarde soleada en Azul. En la mano, un rosario de cristales tan preciosos que podían hacer llorar a cada niño que rezara con él. Su celular ahora callado comenzó a dejar de tomar protagonismo para él y así lo guardó en su bolsillo, para tomar el rosario ahora su lugar. Sintió que su corazón se saldría de lugar cuando tomó aquel ascensor decorado con adornos de cobre puro. Solo en un elevador, recordaba como películas cada momento de su vida y nudos de llanto en la garganta se asomaban como gotas de lluvia una tarde tormentosa. Nada tenia sentido en su vida más que aquel día. Las puertas del elevador se abrieron como obligándolo a bajar, cuando frente a él no había mas que un piso vació y desierto de gente. Sólo cristales que servían como paredes eran su compañía. Comenzó a caminar lenta y nerviosamente hasta la puerta del final del camino. Tomando el picaporte con sus manos temblorosas abrió la puerta a su nuevo mundo y el sol pegándole en su rostro le dio la sensación de paz, perdida hacía ya mucho tiempo. Una serie de pasos sin rumbo lo movían en aquel lugar. Iba y venia de un extremo a otro tomando de nuevo la decisión que planeó durante un mes. De pronto volvió a sonar. Su celular vibró fuertemente como diciéndole que se detenga. Sin pensar por qué, lo tomó por primera vez en el día y atendió. Mientras tanto subía a una medianera que serviría de último piso. La brisa corría como un leve viento por su rostro de porcelana blanca, sus ojos cubiertos de lágrimas daban la imagen más impresionante de su vida. Y cuando tomó la decisión escuchó al mismo tiempo una voz femenina del otro lado del teléfono… “se recuperará amor… Se recuperará”. Pero no respondió a está reflexión… Soltó el teléfono, cayendo éste como lluvia furiosa hacia el piso. Instantes después, él caía de la misma forma desde un piso 20 de un elegante edificio de la ciudad.

Tres cuadras alejadas del accidente, una mujer lo esperaba en un café. Le daría la noticia de que su hijo respondió de forma muy favorable al tratamiento de leucemia que hacía un mes solo le daría la noticia de que era terminal. Pero jamás imaginó que el choque con su marido por la avenida iba a ser su último instante juntos. Él la había visto pero no tuvo la valentía para decirle que le había chocado el hombro. Ella en cambio no pensó más que en su hijo… y en 10 minutos, cuando su celular suene de nuevo… no pensará más que en la muerte de su marido.

jueves, 16 de diciembre de 2010

UNA CURA PARA EL SIDA

Un grupo de médicos alemanes declaró haber encontrado la cura para el HIV, tras tratar con células madres en 2007 a un hombre con leucemia, que en cuya vida presente ya no presenta la enfermedad.

El conocido “paciente de Berlín” Timoty Ray Brown, había recibido un trasplante en aquel año para curar su leucemia ya avanzada, las células madre del donante contenían una rara mutación de un gen heredado que lo hace naturalmente resistente a la infección del VIH. Tras importantes seguimientos los médicos declararon que ya en su organismo no aparecían signos de ésta enfermedad, por lo que afirman haber encontrado la cura para ella.

El procedimiento médico se llevó a cabo teniendo como base 80 pacientes que sufrían de ésta enfermedad, hasta que eligieron a Ray como el paciente ideal. El estudio fue realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Medicina Charite en Berlín

Se cree que el caso de Ray Brown podrá dar la posibilidad de abrir nuevas curas de este tipo de virus, a través de los tratamientos a base de células madres. Esto fue informado por el diario The Huffington Post

"A raíz de estos resultados, es razonable concluir que la cura para la infección del VIH ha sido alcanzada en este paciente", concluyeron los investigadores.

"Probablemente esta sea una cura, pero se obtiene a un precio alto", de acuerdo con Michel Saag, profesor en medicina y director de la Universidad de Alabama en el centro sobre el SIDA Birminhgham.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sus Sueños en un Pincel

Una peatonal llena de gente apurada, que iba de un lado al otro gritando, hablando por teléfono y que corría por momentos empujando accidentalmente a su vecino, era el escenario de aquella tarde de noviembre que funcionaría como un día normal para Sergio. Un maniquí que lo observaba de reojo prestándole la atención que muchos le negaban, descansaba en la vidriera del local enfrente. Nadie le haría un homenaje a un joven sentado en una silla, pero aun así él seguía disfrutando del sol de media tarde. Sólo tenía un pincel, unos cuadros en blanco, unas cuantas pinturas y un cartel que en varios idiomas que manifestaba el agradecimiento a las donaciones que le servirían más tarde, para comprar las materias primas de aquellas obras maestras. Mientras tanto la gente seguía caminando sin detenerse todavía, sólo relojeando con curiosidad a la joven que lo entrevistaba de cuclillas.
De niño los lápices y hojas fueron sus mejores amigos y a partir de los trece empezó a perfeccionarse en ello. La esperanza de mostrar que se puede en la vida, lo llevó hace 15 años a presentarse como artista callejero y más de 6, en ubicarse sobre las aceras de la calle Florida, en Capital Federal. Sintiendo que rompe barreras, presenta sus obras donde la mayoría de público lo observa con admiración, en especial los niños.

Una que otra persona le compraría más tarde los retratos que a $60.- vende sin valorar lo que realmente significa tanta destreza. “Las ventas son una lotería” indicaba al preguntarle la cantidad vendida en un día, pues para él dependerá de la suerte y necesidad de las personas exactas que pasen a su lado. Un trabajo que comienza en unos minutos, le toma alrededor de cuatro horas para dibujarlo y pintarlo con sus acrílicos de tantos colores como el arco iris. Pues no son sólo retratos que un buen dibujante con talento podría lograr, sino que son la muestra de que una parálisis de nacimiento desde la cintura a su cabeza, provocó en aquel joven la esperanza de encontrar un motivo de vivir. Pintando con las extremidades de sus pies Sergio Hernández provoca una sonrisa en cada persona que se detiene a verlo, que lo observa de lejos o simplemente lo ve por distracción durante unos segundos.

“Para mi mis pies son mis manos, en mi casa me manejo con ellos prendiendo la computadora y manejando todo.” Fueron las palabras que simplificaron su vida diariamente. Siendo hijo único de una familia cuyo padre falleció y su madre lo acompaña a diario, siente que es una de la razones que le da fuerza cada tarde para sentarse frente a una multitud de desconocidos que lo admiraran o criticaran según el estado de animo que tengan en ese momento. Un calor de 20 grados protege las pinturas y le da el ánimo a seguir trabajando.

Tras obtener medalla de oro en los torneos juveniles bonaerenses en 1998 y viajando al vaticano para estar frente al papa Juan Pablo II en el año 1999 donde se le entregó un reconocimiento, hoy en día se encontraba tratando de sobrevivir con sus ventas sin comentar aquello. Un pequeño secreto que pocos saben y que muchos ignoran. Sumado a ello, dos sueños en la vida tiene a diario: formar una familia y que sus pinturas recorran el mundo.

Al tomar unas cuantas fotos de su trabajo, la multitud empieza a asomarse. A su costado un hombre un poco mayor lo carga por la derrota de su equipo de fútbol el pasado 16 de noviembre. Otras sonrisas brotan del artista, mientras ahora es él quien interroga a su entrevistadora preguntándole sobre su equipo de fútbol preferido para seguir conversando. Un carrito con una niña pequeña se detiene frente al joven de 28 años que sigue pintando. El hombre que lo llevaba, mira con asombro como si fuera algo irreal, la mujercita ríe y ríe a carcajadas de alegría y felicidad, señalándole a su padre lo asombrada que está del joven que sin pedir nada a cambio la saluda de reojo.

Minutos más tarde, padre e hija se retiran, ahora solo quedan algunas personas que lo siguen admirando en silencio y algunos flashes de las cámaras de aquellos dos turistas estadounidenses que desde lejos lo miran, le sirven de aliento solo si pudo verlos. El tiempo pasa y la gente sigue con su rutina, unos veinte minutos después ya él solo, sigue pintando con la misma pasión que al principio. Y así estará día tras día, haga frío o calor, sea temporada de turistas o no. “Me caeré veinte veces y me levantaré treinta más, por que la vida siempre te da desafíos y a mí cada día me bendice más y más.”