¿Cómo explicarle a una niña pequeña que mientras pasen los años será juzgada por su aspecto físico? Es la realidad que hoy vive una sociedad, que está obligada a someter a la mujer a medidas perfectas en su cuerpo, con los traumas y problemas que acompañan a esto. Pero ¿quién sabe lo que es bello o no?
Un juicio de valor, sobre lo estético o antiestético, afecta a una belleza femenina que fue cambiando a través de los años. Por ejemplo, en la antigüedad la mujer obesa era considerada rica y exitosa. Hoy, los países desarrollados (Argentina, Estados Unidos, Alemania, Canadá, entre otros) lo consideran que es una epidemia sin fin.
El cuerpo de una mujer es sumamente comercial. Una joven fuera de las medidas perfectas (90-60-90) no vende. Un cuerpo delgado, esbelto y ágil. Eso es lo que tiene éxito. Todo esto deriva a miles de jóvenes y adultas a internarse en gimnasios, hacer deportes, dietas absurdas o simplemente recaer en angustias y depresiones, por no lograr este objetivo.
La mujer comienza su vida con una niñez forzada a constantes influencias. Un punto de comienzo son las famosas muñecas “Barbie”. Creadas por Ruth Handler en 1959, bajo los términos de la empresa Mattel. Una pequeña que juega diariamente con ellas apenas entiende que es un arma de expectativas sobre el cuerpo femenino, detrás de un pequeño plástico. Si esta figura fuese tomada como ejemplo humano, tendría una estatura de 1.68m y un peso de 49.5kg, contando con medidas como 100cm de busto, 46cm de cintura y 84cm de caderas. Impactante a simple vista, pero ¿cómo negarle jugar con ellas, siendo el furor de ventas mundiales? Es allí donde comienza la gran disputa por los medios de comunicación, que influyen en el camino de las muñecas a las pequeñas manos. Hay que tener en cuenta que hasta 2003, Mattel reportó una venta record histórica desde su nacimiento hasta el momento de más de medio billón de muñecas alrededor del mundo. Y si nos basamos en que las niñas norteamericanas solamente ya son parte de una estadística que conlleva a que el 90% de ellas, entre 3 y 11 años, tiene promedio 10 Barbies, qué nos queda por pensar para el resto del mundo.
Manteniéndonos en la misma etapa, encontramos eventos internaciones que dejan anonadado a cualquier ser humano. Un conjunto de pequeñas “muñecas” de carne y hueso, combinadas con uñas postizas, un bronceado artificial, sonrisas ensayadas y una que otra funda en los dientes blancos y relucientes. Agregando zapatos costosos de tacones altos con relucientes vestidos, terminan por conformar a las participantes de concursos de belleza infantiles que son muy populares internacionalmente. Teniendo su origen en Estados Unidos, son transmitidos internacionalmente por los canales de TV y llegan a los hogares para influir en nuevas áreas del mundo. Estos certámenes de belleza infantil se han convertido en un furor de masas y sobre todo, un gran negocio que manejan grandes compañías y sponsor. Se calcula que mueven alrededor de 5.000 millones de dólares por año, gracias a estas pequeñas de entre cinco y doce años. Transmitidos en “realitis” titulados “Little Miss Perfect”, por canales estadounidenses como We TV, se observa las peleas y competiciones entre las mismas madres, quienes son ellas las que llevan el verdadero espíritu de competición, por sobre sus hijas. Finalmente es importante aclarar que la participación en ellos no es gratuita, solamente la inscripción tiene un costo de 800 a 1000 dólares, a lo que se le suma el desplazamiento, hoteles y viáticos de toda la familia.
Si hablamos de vestimentas, las niñas de la actualidad se ven forzadas a vestirse como adultas. Las grandes marcas de ropa, tanto nacionales como internacionales (ejemplo, MISS GRANT y PEPE JEANS, entre otras) brindan sus publicidades y ventas en el mundo con niñas que visten ropas sumamente cortas (entre polleras y short), escotes pronunciados pese a su poco desarrollo físico, además de ser expuestos estos materiales en desfiles que se llevan a cabo con grandes producciones y modelos de pequeña edad, sumamente flacas y bastante maquilladas. Es allí donde resaltamos que las fábricas se encargan de diseñarla y crearla, pero la distribución y exhibición viene de parte de los medios de comunicación, que vuelven a resaltar un estereotipo femenino perfecto desde corta edad. De esta forma van impulsando la necesidad de ser como estas jovencitas las cuales pasan por muchos traumas y enfermedades por ser parte de este producto. En relación con este tema en Inglaterra, designado por el Departamento de Educación, Reg Bailey (director ejecutivo varón de la Mother’s Union) presentó el pasado 5 de junio en su país, un informe titulado Letting Children Be Children: the Report of an Independent Review of the Commercialization and Sexualization of Childhood (Dejar a los niños ser niños: Informe de un Estudio Independiente de la Comercialización y Sexualización de la Infancia). Fue a partir de esta presentación donde se obtuvo una mínima modificación pero poco probable de aplicarla, en los fabricantes de ropa juvenil.Llegada la adolescencia, la pretensión de un cuerpo perfecto en las jóvenes mujeres, aumenta considerablemente. Existen situaciones límites donde los padres apoyan a sus hijas a someterse a intervenciones quirúrgicas, muchas veces en calidad de premio. La sociedad del siglo XXI exige nuevamente cuerpos perfectos y una belleza sumamente alta, en comparación a décadas de los 70 y 80 donde estas intervenciones eran hechas sólo por artistas y millonarios. Actualmente los medios de comunicación envían mensajes mediáticos, por medio de programas televisivos donde explican que sin tener un cuerpo perfecto y operado no se puede obtener el éxito necesario como profesional y personal. Y en relación a esta área impresiona la cantidad de programas televisivos que muestran intervenciones quirúrgicas en niñas adolescentes como si fuese una moda y necesidad. Por su puesto no pueden faltar las incontables veces que las jóvenes ingresan a los quirófanos bajo el regalo de sus padres por sus 15 años, graduaciones o simples festejos alegóricos. Entre los años 2002 y 2003 este tipo de situaciones fueron furor mundial, donde se triplicó su cantidad alcanzando un total de 11.326 intervenciones mundiales y .sólo el 2007 se realizaron 87.600 intervenciones en jóvenes de entre 13 y 19 años, según la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos.
“La imagen lo es todo…” La televisión ayuda a formar un estereotipo para llevar a un cuerpo exactamente de modelo. Esto lo realiza mediante personajes famosos que llevan ciertas características. A través de un canon de belleza en pasarelas millones de jóvenes llegan a casos de anorexia y/o bulimia para imitar esta perfección, que lo imponen también como una aprobación social. De esta forma se crea una verdadera cultura de aspectismo, dejando otra vez planteado la situación de no alcanzar oportunidades sociales y económicas.
En una encuesta realizada por profesionales sanitarios del Centro de Salud Ciudad Jardín de Almería, presentado en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), con una base de 120 chicas se manifestó que el 97% realiza dietas para bajar de peso en algún momento de su vida y el 76% no desayuna durante el día. Datos preocupantes que llevan a problemas alimenticios por la base de la idea de su imagen perfecta.
En cine, fotografía y reportajes se contribuye a determinar estados de opinión y evaluación corporal. Pero además, se crea un mundo de palabras e imágenes que conforman un mercado descubierto por los comerciales y productores de más de mil recursos de adelgazamiento.
A medida que van pasando los años los estilos de belleza fueron cambiando. Por ejemplo en la década de los ’50, uno de los modelos a seguir era Marilin Monroe, con caderas anchas y cintura ceñida, como así también Grace Kelly, la delgadez extrema. Más tarde en los años ’60 llego el fenómeno Twiggy, una chica inglesa esquelética, que se introdujo en la moda de América y Europa. Finalmente publicaciones como “VOGUE”, trasladaron sus ideales de mujeres delgadas al mundo occidente, que causó una eficacia de los medios de comunicación y campañas publicitarias. La psicóloga Sandra Encinas Inturias afirma: “Se ha demostrado que muchas jóvenes desarrollan baja autoestima debido a obsesiones en su apariencia; por ende, fracasan más tarde a la hora de alcanzar su potencial en la vida”, agregó: “a veces se quiere culpabilizar a las madres por el comportamiento de sus hijas, pero ellas también sin darse cuenta están atravesadas por ese modelo de belleza dominante, lo que ocurre hoy en día, es que las madres rejuvenecen, y las niñas se vuelven adolescentes”.
Para concluir hacemos hincapié en un estudio realizado por la Fundación DOVE Para la Autoestima, donde se pudo obtener cifras en relación a una encuesta realizada a mujeres tanto argentinas como internacionales, para descifrar como se sienten con su cuerpo y los estereotipos aplicados por sociedades y alimentados día a día por medios de comunicación.
Con respecto a la imagen corporal se determinó que las madres con sus conductas diarias comienzan a influir en la imagen corporal de sus hijas, durante los primeros años de su vida y que esto continúa siendo una influencia profunda durante la adolescencia. Más tarde en el ámbito de desordenes alimenticios la incidencia mas grave ocurre en mujeres adolescentes y en la primera etapa de la mujer adulta, volviendo a resaltar la relación madre-hija.
Las mujeres de hoy en día cuando se sienten mal por su apariencia, a nivel global, producen en si mismas una desconexión o retraimiento para con su físico, permaneciendo en sus casas, durmiendo constantemente o viendo televisión. Todo esto es producido diariamente en el mundo por los prejuicios de un físico o cuerpo perfecto femenino.
Pero es importante dejar en claro el fuerte deseo que manifestaron, aquellas mujeres que participaron, el cual se basa en “comprometer activamente a las mujeres jóvenes respecto a tener una imagen realista y saludable del cuerpo”, como así también declararon “existe una gran necesidad de comenzar a hablar a las jóvenes a más temprana edad en sus vidas respecto a lo que la belleza real es”.
En conclusión,
“… La mujer bella viene en diferentes colores, tamaños y formas…”

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