Con el fin de ser más delgadas, voluptuosas, capaz un poco más llamativas, o por el simple hecho de adelantar las etapas de la vida, hoy en día las mujeres se someten a intervenciones quirúrgicas para modelar su cuerpo. Las cifras han crecido con el trascurso del tiempo, induciendo por medio de muchos medios a que se aumente la cantidad de mujeres que lo hacen. Están las marcas de ropa que hacen talles cada vez más pequeños en los que no entran ni niñas de 15 años, cuando la vestimenta es para mujeres de 30. Se suma la exposición en programas y publicidades de TV, de cuerpos perfectamente alterados en cirugías. Sin contar que en muchos lados ser perfecta es un requerimiento tanto social como laboral.
Las intervenciones de reconstrucción son operaciones que se justifican en caso de accidentes o problemas del cuerpo. Pero no así ellas que son utilizadas por ejemplo para aumentar el busto de una adolescente a los 15 años, que sólo piensan en quemar etapas por adelantado y no entiende que su cuerpo seguirá creciendo en unos años. Pero quién es el responsable de ello, ¿la sociedad? ¿Será los padres que se lo permiten? ¿O el médico que la interviene y no piensa más que en el dinero?
Lo que impresiona día a día es lo poco que se valora cada mujer que entra en estas cirugías plásticas. Desapareció la esencia única que tiene cada persona, por que aunque muchas no entren en este juego, 5 de cada 10 mujeres tiene el pensamiento repentino de que no vendría mal un retoque.
Una cirugía puede cambiar la forma de una nariz o de las nalgas, pero no les cambia la vida. Más allá del médico que interviene sin importar más que el lucro, por el contrario también existen esos profesionales que antes de la intervención aconsejan a la paciente a que decida en claro lo que quiere conseguir. Los cirujanos explican que muchas mujeres empiezan con el famoso retoque en el contorno de sus ojos y luego se convierten en adictas al quirófano.
Se aconseja no realizarlas en lo posible, pero si realmente fuese un deseo o necesidad irreversible es mejor acudir a una clínica con prestigio y buscar un cirujano particular. A esto sumarle experiencias de otras personas quienes hayan pasado por lo mismo en este lugar. Hay que tener también en cuenta que la persona a quien se le va a dar el derecho de tu vida tiene que tener titulación y experiencia comprobable para llevar a cabo la intervención.
Más allá de todo, cada mujer debe reflexionar consigo misma que existen alternativas a la cirugía plástica. Hay que aceptar nuestra edad, sentirnos orgullosas de las imperfecciones que nuestro cuerpo puede presentar. Podemos hacer ejercicio regularmente y así mantenernos activas y abiertas mentalmente. Esto le permite a cada mujer mejorar la alimentación y estilo de vida. Pero sobre todo… no hay que darle a la apariencia física más importancia de la que realmente tiene.
María Florencia Vallée
